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"es necesario convencer a los trabajadores que son un gran poder como no hay otro, pero que la fuerza de ese poder reside en la organización" LUIS EMILIO RECABARREN



“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.”
-Cervantes

"Compañeros, yo no soy un Mesías, ni quiero serlo. Yo quiero aparecer ante mi pueblo, ante mi gente como una posibilidad política. Quiero aparecer como un puente hacia el socialismo... Allende es un hombre militante de la revolución. Tenemos que hacer claridad política. No podemos llegar al gobierno, no podemos llegar a La Moneda con un pueblo que espera milagros... porque el milagro tendrá que hacerlo el pueblo y no yo"

Salvador Allende




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sábado, 18 de octubre de 2008

Características específicas del sistema Capitalista

En el período premonopolista y concurrencial del sistema capitalista, se distinguían tres procesos relativamente autónomos: a) el proceso de producción; b) el proceso de circulación y c) el proceso de realización de la producción, regidos cada uno por sus propios capitales: el capital industrial, el capital comercial y el capital bancario, los dos últimos obteniendo su parte de beneficios de la plusvalía extraída a los trabajadores en el proceso de producción

Pero con el surgimiento del capitalismo monopolista a fines del siglo XIX y comienzos del XX, que se consolida en la segunda mitad del siglo XX con la llamada revolución científica y técnica (electrónica, informática, etc.) se producen dos hechos fundamentales en la economía mundial: el papel hegemónico que asume el capital financiero en el sistema capitalista y la desaparición de la competencia como mecanismo autorregulador (o relativamente autorregulador) del mercado. Las sociedades transnacionales pasan a ser las estructuras básicas del actual sistema económico-financiero mundial y sustituyen al mercado como método de organización de la economía internacional. Sin que por ello deje de existir la competencia entre los grandes oligopolios, que suele ser encarnizada y sin cuartel.

Las relaciones entre las sociedades transnacionales son una combinación de una guerra implacable por el control de mercados o zonas de influencia, absorciones o adquisiciones forzadas o consentidas, fusiones o ententes y el intento permanente pero nunca logrado de establecer reglas privadas y voluntarias de juego limpio entre ellas. Porque la verdadera ley suprema de las relaciones entre las sociedades transnacionales es 'devorar o ser devorados'.

De modo que cuando actualmente se oye hablar del mercado y de que 'el funcionamiento de la economía debe quedar librado a las fuerzas del mercado' debe entenderse que el funcionamiento de la economía (y de la sociedad en general) debe quedar sometido a la estrategia decidida por el capital monopolista transnacional, cuyo objetivo básico es maximizar sus beneficios, apropiándose por cualquier medio del fruto del trabajo, de los ahorros y de los conocimientos tradicionales y científicos de la sociedad humana.

El proceso de constitución del capital monopolista es el resultado de la concentración y acumulación del capital, que dio lugar a la formación de grandes oligopolios y monopolios cuya base financiera se consolidó desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la fusión del capital industrial y el capital bancario. Los grandes monopolios transnacionales también consolidaron su base financiera constituyéndose como sociedades anónimas, que absorbieron el ahorro popular a través de la emisión de acciones (participaciones en el capital y en los beneficios -o pérdidas- de la empresa) y obligaciones (título de crédito contra la empresa que además devenga un interés).

Pero sobre el fondo de una tendencia permanente, y a ritmo cada vez más acelerado, de concentración y acumulación del capital a escala mundial, la preeminencia del capital financiero es actualmente el rasgo dominante del sistema.

viernes, 10 de octubre de 2008

De los responsables de la crisis y del castigo que merecerían

El Estado esquivó su papel mientras la estupidez y la avaricia de la City se deslizaban hacia el robo. Cuando la crisis amaine, se hará necesaria una investigación.

¿Quiénes son? ¿Y dónde están ahora? Dijeron que no podía volver a suceder. Dijeron que eran los amos del universo. Se habían enseñoreado de la historia misma y tenían a ese astuto monstruo temblando a sus pies. Ya no habría más derrumbes ni más recesiones ni más auge y caída, sólo claros de luna y arco iris, y mermelada para la merienda.

Si los errores que han hundido a los mercados financieros mundiales los hubieran cometido los estadistas y hubiesen conducido a la guerra, habría muertos colgando de las farolas. Si los hubiesen cometido los generales, se habrían abierto el vientre sobre la espada. Si hubieran sido obra de jueces, o de cirujanos o expertos académicos, alguna estructura de sanción profesional se estaría poniendo en movimiento. Pero quienes son responsables de nuestras finanzas pueden volatilizarse en el bosque como gatos de Cheshire, dejando solo una mueca chapada en oro. Para ellos no hay tribunal de La Haya ni Comisión Hutton.(1) No se trata sólo de que se les dé bien deshacerse del riesgo: es que se deshacen de las culpas.

Estamos asistiendo a lo que los historiadores de las ideas llaman un cambio de paradigma. En el siglo pasado, las necesidades bélicas y el ascenso del socialismo impulsaron la intervención gubernamental llevándola a un primer plano. Cuando esto fracaso en los años 60 y 70, la “revolución de Reagan y Thatcher” volvió a poner el acento en la empresa privada y la desregulación. Esa época ha terminado con asombrosa brusquedad. Los gobiernos de Gran Bretaña y los Estados Unidos han estado nacionalizando y gastando el dinero público con un empeño que habría hecho sonrojarse a Attlee o Roosevelt.

A quienes estudiamos economía en los viejos tiempos nos enseñaron que los bancos debían ser oligopolios regulados, debido a que su papel en una economía capitalista era crucial. Se basaba en el sostenimiento de la confianza pública que sólo el gobierno, respaldado por el ciudadano en tanto que contribuyente, podía proporcionar. En Gran Bretaña, la banca comercial, la banca de inversión y las cajas mantenían una diferenciación legal, separadas por barreras que impedían una contaminación entrecruzada del género de la que provocó el crac del 29.

El libro de J.K. Galbraith sobre esa crisis es el Doctor Strangelove del holocausto financiero. Si alguna lección nos ofrece es que las depresiones no son obra de Dios sino que las causa la interacción del comportamiento corporativo y la regulación del Estado. Tampoco ocurre que el mercado se administre su propia disciplina. Comprender esto, escribió Galbraith, “es la mejor salvaguarda para que no vuelva a suceder”.

Esas lecciones aprendidas de joven suelen quedarse bien grabadas. De ahí que recuerde el malestar que sentí cuando el “big bang”de 1986 derribó los muros de seguridad y permitió comerciar con riesgos y recompensas en todo el sector financiero. Se trataba de una reforma que se repitió con la supresión de la Ley Glass-Steagall, que había sido resultado de la Depresión.

Ese mismo nerviosismo saludó cada uno de las conmociones posteriores del sistema: el desplome de la vivienda en 1991, Lloyd´s de Londres, Barings, Enron, Northern Rock. En todas esas ocasiones nos aseguraron que se había aprendido una nueva lección. La regulación a la ligera funcionaba bien, aunque a veces los chicos son como son.

Queda ahora al descubierto la ingenuidad de todo ello. La clase política alentó a la ciudadanía a considerar como “derecho” la posesión de una vivienda; la propiedad se convirtió en el patrimonio engastado en oro del ciudadano. Los banqueros animaron a su personal a especular con el dinero de los depositantes premiándoles con enormes incentivos para mantener el rendimiento. Los encargados de salvaguardar los ahorros de los demás se comportaron, efectivamente, como ladrones. La pura avaricia hizo enloquecer a hombres y mujeres jóvenes. Ninguna autoridad pestañeó.

Al mismo tiempo, Gordon Brown “dio libertad” al Banco de Inglaterra para que fijase los tipos de interés. Me acuerdo de un comentarista que me confió que debería “saltar de alegría, pues tus hijos y nietos nunca tendrán ya que pasar por la inflación”. Pues no, sólo se han quedado en el paro. Aquello fue una comedia. A lomos de la baja inflación, el Banco alimentó un auge del crédito que resultaba claramente vulnerable si aumentaban los precios y/o se hundían los créditos. Han ocurrido ambas cosas.

No hay tipo oficial de interés que sea “apolítico”. El Banco se encuentra ahora presionado tanto para que recorte los tipos de interés a fin de impedir la recesión como para elevarlos, con todo, al objeto de evitar la inflación, pero no puede hacer ambas cosas. Puesto que sería una locura al modo de 1929 aumentar los tipos ahora mismo, Brown debe en efecto decirle al Banco que los reduzca modificando su objetivo de inflación. Se trata de una decisión patente y adecuadamente política.

No hay mercado perfecto. Los mercados precisan de regulación, lo mismo que las comunidades necesitan leyes. Pero como escribió Galbraith, de nuevo, los reguladores pueden iniciar su existencia “vigorosos, agresivos, evangélicos, hasta intolerantes”, pero se ablandan con la edad y se convierten en “una rama de la industria que regulan, o se vuelven seniles”.

Ignorar el peligro de las hipotecas al 125% o la cultura de incentivos de la City mostraba a la vez la penetración y la senilidad del sector. Lo primero era rapacidad de usureros y lo segundo, una obscenidad. Igual de distorsionados para unas finanzas sanas son los incentivos al final del año que deberían sencillamente prohibirse. Quienes tienen la responsabilidad de jugarse los ahorros de los demás deberían hacerlo sobre la base de un salario.

Aunque el thatcherismo ingenuo pueda haberse llevado una paliza, no hay razón para que el capitalismo proteste por la presencia del gobierno en un dominio que le es propio. No frenamos el poder del Estado cuando está en riesgo su seguridad, y tampoco deberíamos hacerlo cuando es la seguridad de la economía la que está amenazada.

El fenómeno más extraño de estos días ha sido la disposición a hacer valer el “riesgo moral”, un concepto que el gobernador del Banco de Inglaterra considera que disuade de correr riesgos. Esto es absurdo. El desplome de Enron no disuadió a quienes en Lehman negociaban con derivados. La psicología del dinero no funciona así. Las víctimas de la crisis del crédito no son unos cuantos corredores de Bolsa asalvajados. Son todos ellos partícipes de la economía británica. No veo que tenga ningún sentido dejar que reviente Northern Rock, Lehman o cualquier otra institución a la que se le confían depósitos sólo para que los reguladores que han fracasado en su tarea se las den de machitos después de que suceda.

No es cuestión de fundirse el dinero de los contribuyentes en los peces gordos financieros. Con gusto haría detener y llevaría a juicio a todos aquellos cuya estupidez y avaricia está a punto de causar una indecible penuria a millones, si pudiera encontrar una ley que hubieran quebrantado. El Doctor Johnson andaba bastante errado cuando dijo que a un nombre “nunca se le emplea más inocentemente que al hacer dinero”. Pero cuando se derrumba un edificio, no se liquida al arquitecto, se intenta que vuelva a construirlo de nuevo.

Apuntalar el crédito financiero es función enteramente del gobierno, algo que no ha cambiado desde el nacimiento del capital. Está claro que esto necesita una redefinición constante. Cuando termine esta saga debería convocarse un tribunal de investigación. Entonces podrán decirnos lo que hace falta arreglar y a quién señalar y pasar por las armas.

NOTA T. : (1) La Comisión Hutton, dirigida por el Lord del mismo nombre, se estableció en Gran Bretaña para aclarar las circunstancias de la muerte del Dr. David Kelly, un experto en armamento, que, según todos los indicios, se suicidó en julio de 2003. En septiembre de 2002, el gobierno británico había publicado un informe sobre las supuestas armas de destrucción masivas de Irak, alegando que podían desplegarse en 45 minutos. En mayo de 2003, un programa de la BBC hizo saber que el informe había sido deliberada y considerablemente manipulado para sembrar la alarma, y en julio Kelly apareció citado como fuente de dicha información. Dr Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, es el título de una celebre película de Stanley Kubrick, rodada en 1964 y titulada en España, ¿Teléfono rojo, volamos hacia Moscú? En ella, Peters Sellers interpretaba, entre otros, al personaje del Dr. Strangelove, científico de orígenes hitlerianos y demente partidario de la aniquilación atómica del enemigo, parodia a la vez de Herman Kahn, estratega termonuclear y el Dr. Braun, antiguo nazi autor de varios ingenios balísticos y espaciales norteamericanos en la postguerra.

Simon Jenkins es un periodista económico, columnista habitual del diario británico The Guardian.

lunes, 6 de octubre de 2008

SERNAC llama a no caer en tentaciones de pedir dinero extra

Lunes, 22 de septiembre. Si no cuenta con dinero “extra” para enfrentar algunos gastos y está pensando adquirir un crédito, recuerde que las ofertas con 0% de interés o 0% de comisión no significan que éste sea gratis, advierte el Servicio Nacional de Consumidor. Se acabaron las celebraciones de Fiestas Patrias y además de la resaca, muchos habrán quedado con los bolsillos damnificados. Para evitar caer en la tentación de recurrir al avance en efectivo para llegar a fin de mes, SERNAC le entrega algunos consejos. Analice si efectivamente necesita ese crédito y si tiene la capacidad económica de enfrentar el pago posterior. Defina el monto de dinero que necesita. No olvide que siempre está la opción de ahorrar y postergar aquella compra que no está en condiciones de hacer. Evalúe sus ingresos y los gastos realizados en los últimos meses. Con esa información considere el impacto que tendría sobre sus ingresos algún imprevisto como un eventual problema laboral o familiar, alguna enfermedad o situaciones estacionales, como gastos escolares o Navidad. Solicite el crédito en bancos o entidades financieras formales. No acuda a prestamistas que están al margen de la legalidad. Pregunte cuál será el precio final del crédito que está comprando. Es su derecho pedir el valor final del crédito, no sólo la cuota a pagar, sino la suma de todas las cuotas y todas las comisiones, impuestos, seguros ofrecidos, gastos notariales u otros permitidos por ley. Compare cuánto le cuesta el crédito de consumo analizando el valor de la cuota mensual e incorporando a ella todos los gastos asociados. No considere sólo la tasa de interés, ya que puede suceder que alguna institución que ofrezca un crédito con una baja tasa, sea más cara al considerar los gastos asociados. Cotice en el mayor número de instituciones financieras. La mayoría de los bancos tiene simuladores para cotizar créditos en sus páginas Web y la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) también permite ese ejercicio en su sitio www.bancafacil.cl Recuerde que la ley establece que no le pueden cobrar intereses por sobre la Tasa Máxima Convencional. Nunca olvide que los créditos no son un regalo. La clave está en no dejarse tentar por “ofertones” que distraen la atención de lo esencial: que las promociones y ofertas deben ser cumplidas por quien otorga el crédito, el cual debe indicar claramente sus condiciones y fecha de término; y que la publicidad debe decir la verdad y no inducir a engaño o error al consumidor. Sea un consumidor responsable y no asuma compromisos sin antes leer y entender lo que firma.

Chile certificará a partir del próximo año si las empresas garantizan la igualdad de género

El Gobierno chileno comenzará a implementar a partir de enero de 2009 la certificación en Responsabilidad Empresarial de Género, que garantizará que las empresas privadas y los organismos públicos impulsen la equidad entre hombres y mujeres, según un artículo de Rsrevista.com recogido por Europa Press. Así, el sello, llamado Iguala, servirá para certificar que las entidades hacen una selección de personal y ascensos laborales sin sesgos discriminatorios en razón del sexo, que buscan fórmulas que concilien el mundo laboral con el familiar, y que promocionan a mujeres para cargos directivos. Con esta medida, el gobierno de Michelle Bachelet pretende, a través del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), eliminar la brecha de ingresos en razón del género que padece el país andino, y, en última instancia, reducir la "extrema pobreza" y aumentar el ingreso per cápita promedio. El programa Iguala.cl, del que forma parte el certificado, incluye asimismo una iniciativa de intermediación laboral y un plan para incentivar a las empresas a abrir espacios de prácticas técnicas y profesionales en áreas tradicionalmente ocupadas por hombres.

jueves, 2 de octubre de 2008

De Gregorio reafirmó solidez del sistema financiero chileno frente a crisis financiera

El presidente del Banco Central, José De Gregorio, aseguró que el sistema financiero chileno se mantiene sólido y se encuentra en una buena forma para enfrentar los golpes de la crisis financiera internacional.

El titular del instituto emisor, que se reunió por más de una hora con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco y la Presidenta Michelle Bachelet, en una cita que fue calificada como "de información", comentó que "tenemos un sistema financiero chileno muy sólido, un sistema bancario moderno, que permite absorber y generar la intermediación necesaria en estos momentos".

Tras ello agregó que de todas maneras hay que estar atentos al desarrollo de los eventos, además que "cómo nosotros vamos reaccionando ante ellos para permitir que nuestra economía, en esta coyuntura, se pueda desenvolver de la mejor forma posible".

De Gregorio quien se limitó a hacer una declaración y no recibió preguntas de la prensa, se hizo presente en la sede de Gobierno, luego de que ayer la Presidenta Bachelet anunciara que estaba monitoreando directamente el trabajo del Central y de Hacienda frente a la crisis internacional, que ha golpeado los mercados de todo el mundo.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Informe CENDA de variación fondos de pensiones, Septiembre 2008

El mismo consigna que las pérdidas al 21 de septiembre recién pasado alcanzaron a 20.000 millones de dólares, que equivalen a más de un sexto del total al momento de iniciarse la crisis el 25 de julio del 2007. El fondo A ha perdido mas de una cuarta parte de su valor y el fondo B más de un quinto, en el mismo período. Sólo quienes están en el fondo E han estado a salvo de las pérdidas, pero representan menos del uno por ciento de los afiliados y sus ahorros representan menos del 4% del fondo total.

Las autoridades y parlamento han hecho oídos sordos a las advertencias que se les han hecho llegar reiteradamente al respecto junto con la petición de: 1) investigar las dimensiones reales de las pérdidas, las que probablemente son muy superiores y; 2) intervenir los fondos para proceder a su repliegue ordenado a inversiones seguras en el país mientras dure la crisis.

Dichas demandas parecen hoy mas vigentes que nunca.

Atte.
Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo
CENDA
23 de septiembre 2008

Fondos de pensiones AFP pierden miles de millones de dólares debido a la crisis mundial

El 25 de julio del 2007 los fondos de pensiones chilenos administrados por las AFP alcanzaron su valor máximo de 53,8 billones de pesos (millones de millones, equivalentes en ese momento a 104.060 millones de dólares). Desde ese día han venido sufriendo vaivenes diarios gigantescos debido a la crisis mundial. Ver cuadro de pérdidas por tipo de fondos actualizado diariamente, informe de variación de fondos, cartas enviadas a autoridades y presentación ante Cámara de Diputados. English version.

El gráfico que sigue se actualiza diariamente desde www.safp.cl y muestra las variaciones del fondo desde el 25 de julio. Las cifras se presentan en miles de millones de pesos de esa fecha, es decir, descontada la inflación.



Las barras en rojo muestran la variación total del fondo y las barras en naranja las cotizaciones efectuadas por los afiliados menos los beneficios otorgados por las AFP. La suma de ambas barras muestra el total de las pérdidas incurridas en el período. Como una referencia, se incluye una barra en azul que muestra el total de cotizaciones efectuadas el 2006.

Expresadas en moneda de hoy, las pérdidas al último día disponible suman:

-U$ 18.387,60

La crisis ha afectado especialmente a los fondos invertidos en renta variable, los que acumulan todas la pérdidas, mientras el fondo E, invertido en renta fija, ha continuado creciendo hasta el momento. Esto se aprecia en el gráfico que sigue, que muestra la variación real de la cuota de los diferentes fondos, es decir, la rentabilidad de $100 invertidos en cada uno de ellos:


El cuadro que sigue muestra la variación real por tipo de fondo y AFP, así como los el número de afiliados y fondo promedio de cada cuenta individual, por tipo de fondo. Permite comprobar que solo el fondo E no acumula pérdidas en términos del valor de cuota, sin embargo, concentra menos del 3% del total de fondos y menos del 1% del total de afiliados.

Por otra parte, se aprecia un fuerte traslado hacia el fondo E, que es el que presenta menor riesgo, pero sólo de los afiliados de mayores ingresos, puesto que en promedio las cuentas del fondo E tienen un saldo promedio superior a $27 millones.



El riesgo de los diferentes tipos de fondo se puede apreciar en el gráfico que sigue. Las barras muestran las pérdidas y ganancias máximas incurridas en el período por un afiliado que hubiese tenido de 9 millones de pesos en cada uno de los fondos el 25 de julio del 2007. Se comprueba que el fondo menos riesgoso ha sido el E, mientras el A presenta el riesgo más pronunciado.